cuidar la piel en verano

3, 2, 1… ¡arranca el verano cuidando tu piel!


Estamos a una semana de que arranque oficialmente el verano. Por fin se instala el sol y podemos coger ese buen color que nos gusta lucir en esta época. Pero no confundamos tomar el sol con descuidar nuestra piel. Es más, si no queremos sufrir las consecuencias negativas del sol en esta época, más nos vale cuidar concienzudamente nuestra dermis. En verano, la piel está expuesta a numerosos agentes agresivos como la radiación ultravioleta, el cloro o el salitre.

Existen cuatro tipos de pieles: normales, grasas, secas y mixtas. Todas ellas, necesitan de cuidado para lucir un tono bonito y uniforme, algo fácil de conseguir si somos constantes con algunos pasos: limpieza, exfoliación, hidratación, protección solar, una buena alimentación, beber mucha agua y por supuesto, broncearse con cabeza.

La limpieza de nuestra piel día y noche es súper importante. Hay que hacerlo con productos suaves que no irriten la piel pero que ayuden a eliminar la grasa y suciedad acumuladas. Esta limpieza se puede complementar con la exfoliación una o dos veces por semana (una vez cada dos semanas si tienes una piel sensible), estrictamente necesaria para eliminar las células muertas de nuestra cara y cuerpo. La acumulación de estas células resta luminosidad a nuestra piel e impide que los productos que aplicamos a nuestro rostro y cuerpo se absorban bien.

A posteriori, hidrata la piel con una crema que se adapte a las necesidades de la misma. Esto permitirá recuperar la humedad perdida cuando el calor resaca la piel. Además, es conveniente prestar especial atención a zonas de cuello, escote y contorno de ojos que presentan una piel más fina, especialmente sensible.

Aunque la protección solar debe realizarse todo el año, hay que hacer hincapié en esta época donde el sol calienta más. Utiliza cremas ligeras y cómodas con una protección mínima del 15 ó 30 FPS que no tapen los poros de la piel. Las hay con texturas fluidas, con o sin color, espumas, geles… lo importante es aplicarlo a lo largo del día con frecuencia. ¿Sabías que una historia de quemaduras solares intensas en la infancia o adolescencia duplica el riesgo de melanoma en la vida adulta? El fotoenvejecimiento es consecuencia de la exposición directa a la radiación UVA, responsable de los cambios cutáneos asociados a la edad. Igualmente importante es no utilizar la misma crema protectora del cuerpo para el rostro ya que suelen ser más espesas y por tanto, darán grasa.

Aunque nos guste tener un bonito color, tenemos que broncearnos con cabeza. Evita el sol de las horas centrales del día y las exposiciones prolongadas sin protección. Si te gusta broncearte, poténcialo con WUG Bronze tomando un chicle antes de tomar el sol. Permitirás que tu piel se broncee antes y que dure más tiempo. Está elaborado con Vitaminas C, E, y D, Betacaroteno, Licopeno, y extractos de Granada y Té Verde. Contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo, y actúa como protector celular evitando la destrucción de las células por los rayos UV. Gracias al Betacaroteno la piel está más cuidada, manteniéndola más brillante y dorada.

No olvides tampoco cuidar tu alimentación y beber suficiente agua. La exposición solar causa sudoración y por tanto, pérdida de líquidos y sales minerales. Toma alimentos ricos en antioxidantes como tomates, espinacas, zanahoria, aguacate… y en general en verduras y hortalizas de hoja verde. Al mismo tiempo, evita hábitos no saludables como el alcohol o el tabaco que provocan el envejecimiento prematuro.

Toma nota de esta guía y lucirás una piel saludable y bonita durante todo el verano.

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